jueves, 13 de septiembre de 2012


Las hormigas, clave en la supervivencia de una planta tropical del Terciario

Madrid, 12 sep (EFEverde).- Un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que las hormigas son las responsables de la supervivencia de una planta tropical originaria de la Era Terciaria y cuya única población conocida en el mundo se encuentra en el Pirineo aragonés.
Foto facilitada por el CSIC de la Borderea chouardii, un tipo de planta tropical catalogada como en peligro de extinción y considerada prioritaria por la Directiva de Hábitats de la UE, que vive en las grietas de paredes verticales de varios metros de altura y cuya única población en todo el mundo fue descubierta en la década de los 50 en el Pirineo aragonés. Un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que las hormigas son las responsables de la supervivencia de esta planta tropical originaria de la Era Terciaria y cuya única población conocida en el mundo se encuentra en el Pirineo aragonés.
Se trata de la Borderea chouardii, un tipo de planta tropical catalogada como en peligro de extinción y considerada prioritaria por la Directiva de Hábitats de la UE, que vive en las grietas de paredes verticales de varios metros de altura y cuya única población en todo el mundo fue descubierta en la década de los 50 en el Pirineo aragonés.

Esta planta, que habita un área escarpada de menos de un kilómetro cuadrado, se ha mantenido lejos de la competencia de otras especies, de los grandes herbívoros y de la dinámica asociada a los cambios de clima y de uso del territorio.Sin embargo, según ha señalado a Efe la investigadora del CSIC María Begoña García, del Instituto Pirenaico de Ecología, la vida en este hábitat "constituye también un hándicap para mantener la estabilidad poblacional, puesto que la caída de semillas provocada por la gravedad llevaría con el tiempo a su extinción".

El estudio se inició en 1994 con financiación del Gobierno aragonés, que obtuvo un proyecto LIFE -una herramienta financiera europea para estudiar las especies clasificadas en la directiva Hábitat- en 1996.

"Lo que hago desde entonces es monitorizar todas las plantas posibles. Sabemos todo lo que han hecho cada una de ellas durante 18 años", ha explicado esta investigadora.

La Borderea chouardii -cuyo tubérculo tiene un tamaño inferior al de un dedo- tiene plantas macho y plantas hembra "y alguien tiene que llevar el polen de una a otra". Esa función la realizan tres especies de hormigas.

"Es muy raro que las plantas sean polinizadas por hormigas porque normalmente éstas no son buenas polinizadoras; no llegan a transportar bien el polen, lo matan o lo roban, sin embargo, en el caso de esta planta, sí realizan esta función", ha señalado.

Una vez que la planta ha sido polinizada, el siguiente problema es dónde germina la semilla.

En este sentido, García ha indicado que para conseguir este fin la planta mueve el fruto e intenta introducirlo en alguna grieta que se encuentre al lado de la planta madre para, una vez dentro, liberar las semillas. "Pero está probado que esta estrategia le falla el 92 por ciento de las veces".

"Durante la investigación comprobamos que algunas semillas habían germinado en agujeros donde no los había podido dejar la planta madre porque no había ninguna alrededor. Así que observando esto empezamos a pensar que serían las hormigas las que estaban llevando las semillas allí", ha revelado.

El equipo de investigación comprobó que una tercera parte de los 'hijos' no nacía en lugares próximos a las plantas madres y que incluso algunos habían germinado en nidos de hormigas.

Las semillas de estas plantas tienen unos aceites que las convierten en muy atractivas para las hormigas, ha señalado.

"Existen muy pocas plantas en el mundo que dependen de un mismo tipo de animal para polinizarse y dispersarse. Es muy arriesgado, ya que si el animal desaparece la planta se extinguiría", ha subrayado.Se trata de un riesgo muy alto que esta planta puede permitirse debido a su longevidad, ya que la Borderea chouardii vive más de 300 años.

"Seguramente será la planta de crecimiento más lento en todo el mundo", ha aventurado.Los investigadores han recogido algunos de los tubérculos muertos, que tienen la peculiaridad de dejar una marca cada año, de manera que se pueden contar y datar su edad.

"Muchos de los tubérculos tienen más de 200 ó 300 años", ha explicado.García ha señalado que están realizando fundaciones de poblaciones nuevas con las semillas que rescatan cada año antes de que se pierdan. "Sólo tienen entre 5 y 7 años de existencia, pero significa que la especie puede vivir en otros lugares y reduce su riesgo de extinción".El trabajo, financiado por el Gobierno de Aragón, saldrá publicado en el próximo número de la revista científica PLoS ONE. EFE

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