lunes, 18 de junio de 2012


Don Félix, de la vieja trapería a la gran empresa del reciclado

Autor:Marina Segura Ramos
Madrid, 18 jun (EFEverde).- Félix Martín, que comenzó a trabajar con nueve años en un vertedero, cumple este mes 75 sin haberse tomado nunca vacaciones ni solicitar un crédito para sus ocho empresas de recogida y transformación de residuos. "Descanso trabajando", dice.
Félix Martín, que comenzó a trabajar con nueve años en un vertedero, cumple este mes 75 sin haberse tomado nunca vacaciones ni solicitar un crédito para sus ocho empresas de recogida y transformación de residuos. En la foto, un montón de latas de bebidas achatarradas en el centro de recuperación de "El Campillo". EFE/Marina Segura
No gastar más de lo que uno tiene y "esforzar la cabeza" para ganar más, en vez de ahorrar, son las claves del éxito que este hombre expone en una entrevista con Efe, en la que bromea con la imposibilidad de "un rescate" para su grupo empresarial, que da empleo a 350 personas.

La razón, sencilla: "no hay deudas, pero tampoco dinero" (se invierte en el negocio), dice Martín, que no ha cursado estudios de ningún tipo y cuyo "motor" de vida no es el dinero sino el trabajo. "Yo descanso trabajando", afirma con tono sincero.

"Si haces las cosas bien, el dinero viene por añadidura", indica el empresario, que se las ha ingeniado para no despedir a nadie en plena crisis -que sí ha afectado a su actividad empresarial- e incluso ha aumentado la plantilla.

Vio negocio donde otros veían basura

Hace unos días confesaba a la consejera de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Ana Isabel Mariño, que le llamaban "trapero", pero él supo ver negocio donde otros veían basura.

Mariño inauguró el mayor centro de recuperación y tratamiento de residuos de la Comunidad de Madrid, "El Campillo", situado en Arganda del Rey y propiedad del Grupo Félix Martín.

La planta compra papel, chatarra o plástico y los transforma para su posterior venta a las fundiciones, ace


Foto/EFE/Marina Segura

rías y fábricas de plástico y papel, con lo que vuelven a ser comercializados en el mercado como nuevos productos o materias primas.

"Se veía venir"

Sobre la actual situación del país, opina que se llevan haciendo las cosas mal desde hace tiempo. "Se veía venir".

En el "derroche" -opina- estriba el problema.

Y aconseja a los jóvenes: primero que sean hombres "honestos y honrados"; segundo, "que no se metan en más de lo que puedan digerir"; y tercero, que "no piensen en los beneficios. "Si haces un buen trabajo, los beneficios vendrán".

Este hombre, que dice dormir poco, levantarse todos los días a las siete y hacer una tabla de ejercicios durante hora y media, reconoce que le gusta vivir bien: "la vida buena es cara, la otra (la mala) no vale para nada".

Llegó con 9 años a Madrid desde Carrión de los Condes (Palencia) con su madre, viuda, y un hermano enfermo. Sin medios de subsistencia pasaba los días en el vertedero madrileño de "La China", junto a un poblado chabolista, recogiendo "papel, huesos...".

Y durmió allí durante "tres o cuatro años" para evitar que le robaran su mercancía, porque el chatarrero a quien vendía no llegaba con el camión hasta la mañana siguiente.

Tras cumplir la "mili" y trabajar en distintos oficios, se dio cuenta de que no tenía porvenir (ganaba 36 pesetas) y decidió montar su propio negocio, ya casado y con dos hijas .

Ahora, una empresa familiar

Su pequeña familia se fue a vivir con su madre y él regresó al vertedero, esta vez con el dinero del traspaso de la vivienda. Y, en lugar de recoger residuos en "La China", se dedicó a la compra y después vender a mayoristas.

A continuación, se hizo con una "fábrica de basura en suspensión de pagos" y las cosas comenzaron a rodar.

Todos sus hijos (tres varones y dos mujeres) y dos de sus nietas trabajan en el negocio familiar, y todos comenzaron desde abajo, explican a EFE sus hijas María del Mar y Concha, que aseguran saber que su padre morirá "con las botas puestas" .

La cultura del esfuerzo que Félix Martín les ha inculcado a ellos se ha extendido a la tercera generación, de modo que una de las nietas sufraga sus propios estudios con un empleo. EFEverde

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